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el universo de Lorca

Mamaly, al igual que Lorca, recrea cada una de sus obras, como un verdadero poeta de la brisa, dejando al universo como el centro de todo y al todo como el centro del universo.




(HABLA LORCA)

Cuando muramos
nos llevaremos
una serie de vistas
del cielo.
(Cielos de amanecer
y cielos nocturnos.)
Aunque me han dicho
que muertos
no se tiene
más recuerdo
que el de un cielo de Estío,
un cielo negro
estremecido
por el viento.





(HABLA LA LUNA)

Se escuchan los gemidos de las parturientas y el llanto inaugural de las criaturas que esta madrugada están encontrándose con el mundo. Muchas vidas comienzan esta noche.
Nadie puede predecir su porvenir, ni los sueños que guiarán sus actos, ni las aventuras o fracasos que les aguardan.
Nada está decidido, todo está por realizar: sus juegos, sus palabras, sus amores, sus compañeros, sus viajes, su muerte.
Los supersticiosos creen que mi presencia influirá en las vidas de esos niños que nacerán esta noche. Desconocen cómo se construye una vida, qué deseos o azares la gobiernan. Miran el cielo como quien lee la sentencia de un juez. No entienden que de poco les sirve mirar las estrellas si no han aprendido antes a mirar al hombre.
Yo sólo soy un testigo. Miro y me miran mientras vagabundeo alrededor de la tierra.
Uno de los muchos niños que esta noche, 5 de Junio de 1898, abrirá sus ojos se va a llamar Federico García Lorca.


(HABLA LORCA)

Aparezco ante las personas como un oriental borracho de luna llena.
Me siento lleno de poesía, poesía fuerte, llana, fantástica, religiosa, mala, honda, canalla, mística. ¡Todo, todo! ¡Quiero ser todas las cosas! Bien sé que la aurora tiene llave escondida en bosques raros, pero yo la sabré encontrar...


Juegos de Lunas
La luna está redonda.
Alrededor una noria
de espejos.
Alrededor una rueda de agua.
La luna se ha hecho láminas
como un pan de oro blanco.
La luna
se ha deshojado
en lunas.
Bandadas de fuentes
vuelan por el aire.
En cada fuente yace
una luna difunta.
La luna
se hace un bastón de luz
en el torrente claro.
La Luna
como una gran vidriera
rota cae sobre el mar.
La Luna
se va por un bombo
infinito.
¿Y la Luna? ¿Y la Luna?
(Arriba,
no queda más que un aro
de cristalillos.)


(HABLA LA LUNA)

Desde hace siglos, los seres humanos miran el cielo con una interrogación prendida en sus ojos. Los científicos hacen cálculos e inventan instrumentos para conocer los astros, darles nombre y desvelar sus movimientos. Los poetas, sólo con su imaginación, leen en el cielo historias escritas hace millones de años por la mano del tiempo.




SUITE PARA PIANO Y VOZ EMOCIONADA
(HABLA LORCA)

Estrellas
Las estrellas
no tienen novio
¡Tan bonitas
como son las estrellas!EL DÍA
Aguardan un galán
que las remonte
a su ideal Venecia
Todas las noches salen a las rejas
-¡Oh cielo de mil pisos!-
y hacen líricas señas
a los mares de sombra
que las rodean.
Pero aguardar, muchachas,
que cuando yo me muera
os raptaré una a una
en mi jaca de niebla

Osa Mayor
Da tristeza
ver el carro
sin aurigas
ni caballos
Sobre el cielo
da una pena
suave verte soñando
con un camino de oro
y boreales caballos
Sobre el negro cristalino
¡Qué harás cuando tengas, carro,
con la lluvia de los tiempos
tus luceros oxidados
¿No piensas nunca meterte
bajo techado?
Yo te unciría una noche
a dos grandes bueyes blancos.

Rincón del cielo
La estrella
vieja
cierra sus ojos turbios
La estrella
nueva
quiere azular
la sombra.
(En los pinos del monte
hay luciérnagas)

Un lucero
Hay un lucero quieto,
un lucero sin párpados.
-¿Donde?
- Un lucero…
En el agua dormida
del estanque.

Franja
El camino de Santiago
(Oh noche de mi amor,
cuando estaba la pájara pinta
pinta, pinta
en la flor del limón.)

Cometa
En Sirio
hay niños

Estampa roja
Una bomba
en cada constelación:
así piensa
aquella estrella huraña
que tiene la luz muerta.

Galán
En todo el cielo
hay un estrello.
Romántico y loco.
Con frac
de polvo
de oro
¡Pero busca un espejo
para mirar su cuerpo!
¡Oh Narciso de plata
en lo alto del agua!
En todo el cielo
hay un estrello.

Venus
Efectivamente
tiene dos grandes senos
y un collar de perlas
en el cuello
Un infante de bruma
te sostiene el espejo
Aunque estás muy lejana
yo te veo
llevar la mano de iris
a tu sexo
y arreglar indolente
el almohadón del cielo
¡Te miramos con lupa
yo y el Renacimiento!

Hospicio
Y las estrellas pobres
las que no tienen luz
¡qué dolor
que dolor,
que pena!
están abandonadas
sobre un azul borroso.
¡Que dolor
qué dolor
qué pena!


(HABLA LA LUNA)

No es el fin, es el día. Amanece y la luz del sol tiñe de azul el cielo. Se despiertan los sonidos de la mañana. La naturaleza desvela su rostro. Pero, ¿quién la mira? ¿Quién presta atención a sus sonidos? En la vega de Granada, Federico García Lorca aprenderá a escuchar la voz de la tierra y el lamento de los hombres que la trabajan. Con las alamedas y los insectos, con las estrellas, con el sonido del agua y el canto de las lavanderas, construirá el poeta las primeras representaciones de la vida, la imagen inaugural del paraíso.

(HABLA LORCA)

ORIGEN, PAISAJES, NATURALEZA

Amo en todo la sencillez. Este modo de ser sencillo lo aprendí en mi infancia, allá en el pueblo. Porque yo nací en un pueblo llamado Fuente Vaqueros. ...
Toda mi infancia es pueblo. Pastores, campos, cielo, soledad. Sencillez en suma.
Yo me sorprendo mucho cuando creen que esas cosas que hay en mis obras son atrevimientos míos, audacias de poeta. No. Son detalles auténticos, que a mucha gente le parecen raros porque es raro también acercarse a la vida con esta actitud tan simple y tan poco practicada: ver y oír.
Siendo niño, viví en pleno ambiente de naturaleza. Como todos los niños, adjudicaba a cada cosa, mueble, objeto, árbol, piedra, su personalidad. Conversaba con ellos y los amaba.
Los paisajes donde la poesía se mueve y transforma, fondos o primeros términos, están apoyados en los cuatro elementos de la naturaleza: agua, aire, tierra y fuego.
De ellos parten infinitas escalas y gradaciones que llevan al número, a la luna, al cielo desierto o a la pura luz imaginada. ...


LOS ELEMENTOS

La Tierra
Amo a la tierra. Me siento ligado a ella en todas mis emociones. Mis más lejanos recuerdos de niño tienen sabor a tierra.
Tierra tan sólo tierra. Tierra
Tierra para los manteles estremecidos,
para la pupila viciosa de la nube,
para las heridas recientes y el húmedo pensamiento.
Tierra para todo lo que huye de la Tierra.
Es Tierra ¡Dios mío! Tierra lo que vengo buscando.
Embozo del horizonte, latido y sepultura.
Es dolor que se acaba y amor que se consume.
Torre de sangre abierta con las manos quemadas.

El agua
Hace muchos años, yo, soñador modesto y muchacho alegre, paso todos los veranos en la fresca orilla de un río.
Bajo los nombres picudos, junto a la lengua del agua, yo siento cómo toda la tarde abierta hunde mansamente con su peso la verde lámina del remanso, cómo las ráfagas de silencio ponen frío el asombrado cristal de mis ojos.
Por el río se van mis ojos,
por el río...
Por el río se va mi amor,
por el río..
(Mi corazón va contando
las horas que estoy dormido.)
El río trae hojas secas,
el río...
El río va claro y hondo,
el río...
(Mi corazón me pregunta
si puede cambiar de sitio.)


El aire
En el patio de mi casa había unos chopos. Una tarde se me ocurrió que los chopos cantaban. El viento, al pasar por entre sus ramas, producía un ruido variado en tonos, que a mí se me antojó musical. Alguien pronunciaba mi nombre, separando las sílabas como si deletreara: «Fe...de...ri...co...» ... Eran las ramas de un chopo viejo, que, al rozarse entre ellas, producían un ruido monótono, quejumbroso, que a mí me pareció mi nombre.

La brisa
es ondulada
como los cabellos
de algunas muchachas.
Como los marecitos
de algunas viejas tablas.
La brisa
brota como el agua
y se derrama
-tenue bálsamo blanco-
por las cañadas,
y se desmaya
al chocar con lo duro
de la montaña.

El fuego
Pero ¿qué voy a decir yo de la Poesía? ¿Qué voy a decir de esas nubes, de ese cielo? Mirar, mirar, mirarlas, mirarle, y nada más.
Aquí está; mira. Yo tengo el fuego en mis manos. Yo lo entiendo y trabajo con él perfectamente, pero no puedo hablar de él sin literatura

Ceres ha llorado
sus lágrimas de oro.
Las profundas heridas
de los arados
han dado racimos
de lágrimas.
El hombre bajo el sol
recoge el gran llanto
de fuego.
El gran llanto de Cristo
recién nacido.
(Cruz,
aspa,
llama.)
Ceres está muerta
sobre la campiña,
su pecho
acribillado de amapolas,
su corazón
acribillado de cigarras.



(HABLA LA LUNA)

¡Ay! Yo a todos ofrezco la misma imagen, es la misma luz para todos, y, sin embargo, no todos me observan de la misma manera, no todos se enamoran con la misma felicidad. ¿Quién merece el nombre de poeta? ¿Qué cosas hay que mirar, cuántas y de qué manera, para llegar a serlo? ¿Está en los ojos el secreto? ¿Son las acequias o los chopos o los grillos o las estrellas? ¿Es el tiempo? ¿Es la memoria? No basta con mirar el cielo o el paisaje. Antes o después, la Historia, las ciudades, el arte, la ciencia, los seres humanos y sus conflictos, golpean la puerta de la conciencia del poeta.


SU PERSONALIDAD, SU PENSAMIENTO


(HABLA LORCA)

… y la conciencia tranquila de haber roto unas espadas luchando contra los filisteos para defender y amparar al Arte Puro, al Arte Verdadero. A mí ya no me podéis cambiar. Yo he nacido poeta y artista como el que nace cojo, como el que nace ciego, como el que nace guapo. Dejadme las alas en su sitio, que yo os respondo que volaré bien.
La poesía es algo que anda por las calles. Que se mueve, que pasa a nuestro lado. Todas las cosas tienen su misterio, y la poesía es el misterio que tienen todas las cosas. Se pasa junto a un hombre, se mira a una mujer, se adivina la marcha oblicua de un perro, y en cada uno de estos objetos humanos está la poesía. ...
.. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle, no pediría un pan, sino que pediría medio pan y un libro. ... Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. ...
¡Libros! ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras.






Con el amor a Granada, pero con el pensamiento puesto en Europa. No somos nosotros ya, gracias a Dios, los granadinos que se encierran, sino los que salen, los que buscan y los que necesariamente encontrarán.
El cante jondo canta siempre en la noche. No tiene ni mañana ni tarde, ni montañas ni llanos. No tiene más que la noche, una noche ancha y profundamente estrellada. Y le sobra todo lo demás.
Todos los poemas del cante jondo son de un magnífico panteísmo, consulta al aire, a la tierra, al mar, a la luna, a cosas tan sencillas como el romero, la violeta y el pájaro.

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duros estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.


NUEVA YORK

(HABLA LA LUNA)
Es un viaje, pero también es una huida. ¿Acaso el viaje no es un alejamiento temporal de un lugar o de una vida? La primera vez que sale de España Federico García Lorca atraviesa el océano y desembarca en un nuevo mundo. En el corazón de Nueva York el poeta busca desesperadamente la luz del paraíso, reclama la presencia de la naturaleza y de los astros. La nueva ciudad trastorna su vida y nace una nueva escritura. A Nueva York y a Cuba irá un poeta pero regresará otro con el mismo nombre.


(HABLA LORCA)



La llegada a esta ciudad anonada, pero no asusta. A mí me levantó el espíritu ver cómo el hombre con ciencia y con técnica logra impresionar como un elemento de naturaleza pura. Es increíble. El puerto y los rascacielos iluminados confundiéndose con las estrellas, las miles de luces y los ríos de autos te ofrecen un espectáculo único en la tierra.

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.
La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.
La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.
La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños
Yo no podré quejarme
sino encontré lo que buscaba
pero me iré al primer paisaje de humedades y latidos
para entender que lo que busco tendrá su blanco de alegría
cuando yo vuele mezclado con el amor y las arenas.


LA HABANA

La Habana surge entre cañaverales y ruidos de maracas, cornetas chinas y marimbas. Y en el puerto, ¿quién sale a recibirme? Sale la morena Trinidad de mi niñez, aquella que por el muelle de La Habana se paseaba una mañana.


ARGENTINA


(HABLA LA LUNA)

En Argentina, un cielo desconocido aparece ante los ojos del poeta. La estrella Polar queda oculta definitivamente y las estrellas de la Cruz del Sur servirán en adelante para orientar a los navegantes. Nuevas constelaciones se harán visibles y con ellas nuevos mitos, frutos nuevos de la imaginación.


(HABLA LORCA)

Mañana a las 10 toca el barco en Río de Janeiro, y desde allí ya vamos costeando hasta Buenos Aires. El día del paso de la línea del ecuador hubo una fiesta y bautizó el dios Neptuno a los que nunca la habían pasado y nos regalaron un gracioso diploma.


(HABLA LA LUNA)

Quedará por siempre la imagen de hombre alegre y optimista. Quedará su facilidad para la risa, su contagiosa risa de infancia campesina. Quedará el recuerdo de su voz, de encanto, de su vitalismo. Muy pocos sabrán, en cambio, cuánta tristeza atesoraba su corazón, el sufrimiento que escondía la máscara empolvada de la felicidad.
Yo he conocido su seriedad, el brillo de sus lágrimas nocturnas, su dolor por el dolor de los otros, por las desventuras del oscuro amor. Testigo he sido de su oculta amargura mientras me miraba en busca de consuelo, como pidiendo una pregunta: «¿Qué te duele, hermano, amigo mío?».


(HABLA LORCA)

VIDA SENTIMENTAL

NOCHE DEL AMOR INSOMNE
Noche arriba los dos con luna llena,
yo me puse a llorar y tu reías,
Tu desdén era un dios, las quejas mías
momentos y palomas en cadena.
Noche abajo los dos. Cristal de pena,
llorabas tú por hondas lejanías.
Mi dolor era un grupo de agonías
sobre tu débil corazón de arena.
La aurora nos unió sobre la cama,
las bocas puestas sobre el chorro helado
de una sangre sinfín que se derrama.
Y el sol entró por el balcón cerrado
y el coral de la vida abrió su rama
sobre mi corazón amortajado.


DISCURSO

... En este momento dramático del mundo, el artista debe llorar y reír con su pueblo. Hay que dejar el ramo de azucenas y meterse en el fango hasta la cintura para ayudar a los que buscan las azucenas.
... Yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista abstracta por el solo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula; pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en la frontera política.
... El ambiente de nuestro tiempo aparece muy confuso, pero no tanto para que se pueda uno convencer de que esta confusión no tenga aurora clara. Se percibe que en todo el mundo se pugna por desatar un nudo que ofrece grandes resistencias. De ahí esta oleada social que todo lo anega.
… pero en este mundo yo siempre soy y seré partidario de los pobres. Yo siempre seré partidario de los que no tienen nada y hasta la tranquilidad de la nada se les niega. Nosotros estamos llamados al sacrificio. Aceptémoslo.


(HABLA LA LUNA)

El estruendo de los cañones y las bombas ha sustituido el susurro de las palabras y las risas. Un odio viejo se ha instalado en España. El fascismo se ha alzado contra la República y el rostro rencoroso y putrefacto de la vieja España ha hecho su aparición.
Un coche oscuro conduce a Federico García lorca hasta la fuente de Aynadamar. El encuentro con la muerte que tanto le obsesionaba no lo decidirá la enfermedad, ni el tiempo, ni la mala suerte. Será el odio de los poderosos y la brutalidad negra de los que no soportan la libertad en los ojos, ni la música de los versos los que coloquen al poeta ante los fusiles de los asesinos.
En esta madrugada de agosto, los faros alumbran un talud al borde de un camino. El poeta me busca inútilmente en el cielo mientras los sicarios apuntan sus armas. Esta noche soy invisible. El azar ha provocado este desencuentro en el instante inmisericorde de la muerte. Es doloroso no estar presente en su última mirada.


FINAL


(HABLA LORCA)

Decid a mis amigos
que he muerto.
(El agua canta siempre
bajo el temblor del bosque.)
Decid a mis amigos
que he muerto.
((Cómo ondulan los chopos
la gasa del sonido!)
Decid que me he quedado
con los ojos abiertos
y que cubría mi cara
el inmortal pañuelo
del azul.
(Ah!
y que mi fui sin pan a
mi lucero.



GUION LITERARIO DEL PROGRAMA DE PLANETARIO EL UNIVERSO DE LORCA
Autor: Juan Mata

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