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de Madrid, al universo

Para entender la obra de "Carlos" no hace falta más que quedarte quieto, el resto te lo hace la magia de Mamaly.

De todas formas si necesitas una guía de campo para analizar y saber ver el universo, aquí os la expongo... disfrutar paseando desde Madrid, al universo.



Guía de campo para todo el universo

Así como los viajeros que recorren el mundo tienen guías turísticas que indican los lugares más atractivos y representativos de su ruta, ...con esta guía espero podreis pasear por el cosmos.

No tenemos forma de aprehender lógicamente 70 mil trillones de estrellas diseminadas en un espacio de 27 mil millones de años luz de diámetro dentro del universo visible, sin mencionar la materia y la energía oscuras.
De modo que vayamos directamente a los sitios destacados; nueve lugares del cosmos que explican todo lo que es necesario saber. Allá por los alrededores del año 130 a.C. el matemático griego Hiparco rompió con las tradiciones orales de poesía y mitología, puso la pluma a la tarea y compiló el primer catálogo escrito de las estrellas.Su singular documento contenía unas 850 entradas, flojamente organizadas por constelaciones y coordenadas.
Fue un comienzo modesto para un proyecto claramente inmodesto: "tomar nota de todo el universo y tratar de averiguar qué era, exactamente, lo que había allí afuera".
Con la obra de Mamaly pasa algo parecido, pero se deja escrudiñar un poco mejor, aunque cada día permite al observador descubrir un rincón más.
El satélite Hipparcos de la Agencia Espacial Europea volvió a revisar aquel trabajo hace más o menos una década, esta vez ayudado por computadoras digitales y detectores de luz de silicio.
El nuevo resultado: una base de datos de más de 2,5 millones de estrellas, conteniendo no solamente sus ubicaciones en el cielo sino también sus distancias desde la Tierra. Y ese esfuerzo palidece junto al último y más extenso esfuerzo de cartografiado, la Inspección Digital Sloan del Cielo.
Hasta ahora, sus astrónomos han catalogado más de 100 millones de objetos, que van desde asteroides y estrellas hasta lejanas galaxias y quásares; ese número casi se multiplicará por dos cuando el proyecto llegue a su fin en 2008. Asombrosos como son, estos números fríos apenas si dan indicios de la inmensidad de tal logro. Hiparco pudo registrar únicamente las estrellas lo suficientemente cercanas y brillantes como para mostrarse en los cielos de su ciudad natal de Nicea, en lo que es hoy el noroeste de Turquía.
Los telescopios modernos pueden recoger un millón de veces más luz que el ojo humano, lo suficiente como para capturar todo el universo, y no únicamente lo que es luminoso y cercano.
Pero las manos y la mente de un artista, alcanza todavía mucho mas.
Con determinación implacable, los investigadores están aprendiendo a describir en detalle las propiedades de las nubes de gas que dan nacimiento a las estrellas, de los agujeros negros comedores de estrellas, de las galaxias invisibles, e incluso del explosivo acontecimiento que dio lugar a todo lo demás. Esta precisión sin precedentes hace posible que los exploradores cósmicos estudien cuidadosamente el atlas del universo y elijan los lugares más intrigantes.
De la misma forma en que los viajeros veteranos consultan las guías de campo para anticipar las exóticas criaturas y localidades que van a encontrar, así los aventureros astronómicos pueden ahora hojear a través de la literatura científica para obtener los retratos íntimos de los especimenes más notables del universo.
Hasta no hace mucho tiempo, esta capacidad habría confundido a los científicos más informados. Bruce Campbell, un astuto e increíblemente paciente astrónomo de la Universidad de Columbia Británica, pasó más de una década buscando planetas que orbitaran alrededor de otras estrellas.
Finalmente, en 1991 abandonó la tarea, cuatro años antes de que un equipo competidor descubriera los primeros planetas extrasolares.

Ahora, no solamente sabemos que esos mundos existen, sino que los pesamos, los olemos, y les tomamos la temperatura. Hace exactamente ocho años nadie conocía la causa de los abruptos destellos de radiación de alta energía conocidos como estallidos de rayos gamma. Hasta hace tres años, la edad exacta y la composición del universo eran todavía un asunto de disputas activas.
Hasta hace un año, nadie sabía con seguridad si algunas galaxias podrían estar compuestas no de estrellas sino de partículas en movimiento.
¿Y ahora? Ah, pero eso sería adelantarse a la historia.
Las obras de Mamaly ofrecen descripciones que ejemplifican la claridad con la que ahora vemos el universo: ya no más como un conjunto de puntos y coordenadas, sino como una colección de lugares y especímenes tan vivos como las dunas de yeso de Nuevo México o los lémures de Madagascar.
Eso son las obras de "Carlos", ...algo vivo.

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